lunes, 23 de enero de 2012

Retrato de 15 ciudades: Una Caracas.

Caracas es ella.



Y es ella sin género, es ella porque no puede ser nada más que ella.



Es ella –como fue él –no más que el sentimiento de que jamás es suficiente.



De que siempre habrá un día más.



Del nunca saber cuándo trazar la raya (y del que no haya ya rayas qué trazar)



Caracas la del cielo de cuentos y de las calles de pesadillas. Y de las calles de cuentos y el cielo de pesadillas. Una y otra vez, en todas las combinaciones posibles.



No eres mía.

Ni de nadie.

Eres de ti, para darnos pedazos a ratos.

Para seducirnos.

Para ser hermosa, lejana, ingrata.



Eres tú para hacerme daño.

Eres tú para hacerme yo.

Eres tú, incondicional.



Hoy me reconcilio contigo, Caracas. Al final, no tienes la culpa de nada, yo tampoco, y la tenemos toda al mismo tiempo.

Eres una línea continua de espacios que pierdo y recupero con la misma emoción siempre.

Una calle es todas las calles. (y al saberme contigo, soy yo en ellas, en todas las formas al mismo tiempo)



Este año te dejo Caracas. Pero no por odio.



Te dejo, para poder volver a ti.

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