viernes, 29 de mayo de 2009

Corporeo

Se quedó
fuera de el alcance de lo no perecedero
Y aunque fue más corporeo que nosotros
se esfumó como escencia
de algo que bastó al comenzar.

Y te vi
mientras caminabas sin rozar el pavimiento
en camara lenta, y arrastrabas con tu movimiento
la esperanza que se lleva la esperanza
de comenzar el terminar.

Y observé
la forma de tu cuerpo alejándose
mientras una fuerza contraria me tomaba
sin sentir que te perdía, porque sin querer seguías allí.
Sin tu cuerpo.

Esto fue más corporeo que nosotros

martes, 28 de abril de 2009

Duermo con miedo

[Y al abrir los ojos nuevamente estás allí....
... y nada me falta]

viernes, 24 de abril de 2009

... en compañía

Sola en compañía,
¿Quien quita que te ame?
Pero nadie entiende, lo que nadie ve.
Tú estás a mil metros,
a mil miradas,
a mil partidas.
Tu rostro a oscuras.
Siempre a oscuras...
...y la loca ésta que corre a tu encuentro
cada vez que necesitas a alguien que te ayude a vivir,
que te ayude a crear,
que te ayude a ser alguien que no eres en verdad.

Soy la que en la sombras,
tras las cortinas,
después del show,
te da las palmadas en la espalda, mientras quiere abrazarte.

Soy la que va acompañada en soledad,
presa de brazos amargos, con la mirada fija en otro punto.

Soy la que pierde mientras gana terreno, la que llora mientras ríe a tu lado.

Esa soy yo.

Nada más, nada menos amor.

Corres por mi ayuda en momentos de crisis,
de nervios entrecortados,
lástima que nos toque existir en vidas tan diferentes,
yo en mi mentiray tú en la tuya.

...sin saber que nuestras realidades son la misma.

Pierdes y pierdo, mientras ganamos ambos.

Ganamos miradas a oscuras roces de piel a medias
encuentros no programados
sonrisas risas
llanto
nervios.

Ganamos tanto, estando separados.

Unidos al final.

Entonces, piérdeme una vez más.

domingo, 8 de marzo de 2009

Proyección casi imposible

*Escrito el 18 de Junio de 2006, cuando esto aún parecía mentira
ahora eres lo más verdadero que tengo.
Para ti, porque ambos sentimos esto en un momento.



A duras penas las nueve de la noche.
Había salido a comprar algo para comer, me picaban los ojos por haber pasado el día entero leyendo.
Entré rápidamente a la panadería, me dirigí a un anaquel, y escuché mi nombre a lo lejos, pronunciado por una voz extremadamente familiar.
Voltee lentamente.
Allí estabas.
Todo tu, igual que siempre, tan diferente como nunca.
Sonriendo, sonriéndome, como tenía años sin verte sonreir.
Me preguntaste cómo estaba, como quien pregunta si logré sobrevivir.
Te respondí que no me quejaba, como quien responde que a duras penas.
Nos observamos.
Intentando entendernos.
Como si no hubiésemos sabido ya que eso era imposible.
Me contuve para no buscar tus manos.
Para no tener 19 años nuevamente, la inocencia casi intacta.
Estabas allí.
Hermoso, como siempre.
Ella también estaba allí. Tu alma gemela.
Pero la obvié, como la obviamos durante el tiempo que estuvimos juntos.
Recordé las horas, los intentos, los sueños bobos, las sonrisas, los besos.
Fuiste quien me hizo ser aquello que nunca pensé lograr.
Me dejaste tanto.
Y estabas allí.
Solo que ahora sabíamos, empíricamente, que no se podía.
Me despedí, pagué.
Dos cajas de Lucky rojo por el "hace algún tiempo".
Nos vemos.
Si.
Un abrazo incómodo.


Encendí mi cigarro y caminé a mi casa sin voltear.

Esta vez no hay nombre a quien llamar, no hay a quien pedir volver a ser. Esta vez fue de verdad.

domingo, 1 de marzo de 2009

El cajero del banco NO es su amigo

Hay ciertas cosas que, a pesar de ser excesivamente obvias, deben ser reafirmadas de cuando en cuando para evitar el caos. No es la intención señalar lo evidente, si no intentar recordar a la gente que su estupidez perturba a los demás y que se abstengan de emplearla en ciertos lugares. Así, se ven carteles de “No botar basura en la calle” a 30 metros de una cesta destinada justo para eso, como si a la gente de verdad no le diera la cabeza para llegar a la conclusión de que - si alguien se molestó en colocar eso allí – es para usarlo en vez desparramar desperdicios a diestra y siniestra.

Igualmente, los letreros detrás de los choferes del metrobús en los que se lee algo como “no distraer al chofer” y uno se pregunta si de verdad es necesario que le recuerden a la gente que ir conversando con alguien que está manejando una máquina de más de 5 toneladas y en cuyas manos se encuentran un promedio de 30 vidas – incluyendo la suya – no es buena idea.

De cualquier forma, estos letreros mas que irritarme ya me parecen necesarios, entiendo – después de largas charlas – que no todo el mundo razona como yo – o razona, en cualquier caso – y que si, si pueden querer botar el papel del helado a 30 metros de la cesta de basura y que les parece divertidísimo conversar con el chofer del autobús. Así que he llegado a convertirme en lectora asidua de estos letreros y he comenzado a imaginarme algunos que – aunque no están – pueden ser necesarios.

Así, que después de horas de colas en bancos, en las que me carcomía de la rabia por no avanzar di con uno nuevo:


Si, se que suena estúpido y que – en teoría – todos sabemos que el señor de azul, verde, rojo, dependiendo del banco, solo está allí para hacer tus transacciones bancarias. Pero eso es solo en teoría, como dije. Es increíble ver a la gente que está haciendo cola a tu lado, que también pasó horas esperando su turno llegar y preguntar al cajero cualquier nimiedad como: ¿y eso que no está el cajero de la 2? O.O ¡SEÑOR! ¿Qué le pasa? ¿Qué carajo importa si el cajero de la dos no está? ¿Le interesa mucho el cajero de la 2?, ¿es acaso que el cajero de la 2 haría una gran diferencia, ahora, que ya lo están atendiendo?

Este caso empeora en las interminables colas de atención al cliente porque, los mismos usuarios bancarios amistosos de antes, ahora están sentados y – en sus mentes – realizando una visita social al ejecutivo. He visto casos de gente sentada hasta una hora, conversando sobre su familia sin entender que la persona que tienen delante es un empleado, que está obligado a estar allí porque no puede pedirle al cliente que se retire; que no le interesan sus problemas ni sus cuentos ¿sabe por que? Porque NO – nunca, ni de vaina – es su amigo.

Así que no lo intente, no insista, la persona que ve detrás de la taquilla no le sonríe porque usted le agrade, no le sonríe porque lo comprenda, no le sonríe porque usted le interese. Es duro, lo sé, pero es así. La persona que ve detrás de la taquilla le sonríe única y exclusivamente porque le pagan para hacerlo y le pagan con el dinero que usted esta moviendo en la transacción que es realmente lo único que importa.

Conclusión: usted no está ganando un amigo y me está haciendo perder mi tiempo, haga sus transacciones en silencio y no joda.
M.

jueves, 26 de febrero de 2009

Felicidades

(Escrito el 15 de Febrero de 2009 a las 10:00 p.m.
para no explotar)


Felicidades por la victoria del miedo sobre la decisión de un pueblo.

Felicidades por la victoria de la violencia sobre la paz.

Felicidades por la victoria del desgano sobre las bolas.

Felicidades por la victoria del cretinismo sobre la constancia.

Felicidades por la victoria del oportunismo sobre los valores.

Felicidades por la victoria del despilfarro sobre las uñas.

Felicidades por la victoria del tiranismo sobre la libertad.


Felicidades por la victoria de los doble cedulados sobre
los jóvenes de cédulas transparentes (este va por Malala)


Felicidades por la victoria de la mentira sobre la más inocente honestidad.

Felicidades por la victoria de la limosna sobre la conciencia.

Felicidades por la victoria del gas del bueno sobre el vinagre casero.

Felicidades por la victoria de los autobuses sobre la voluntad.

Felicidades por la victoria del salario diario sobre la creencia democrática.

Felicidades por la victoria de la maquinaria sobre el ser.

Felicidades por la victoria de la comodidad sobre los valores.

Felicidades por la victoria de las bombas sobre las manos blancas.

Felicidades por la victoria de la exclusión sobre el pluralismo.

Felicidades por la victoria del facilismo sobre las ganas.

Felicidades por la victoria popular sobre el pueblo venezolano.


M.


viernes, 20 de febrero de 2009

Reflexiones de una hijita de papá y mamá

Vamos a dejar algo claro: yo NO nací en cuna de oro.

Yo soy de una familia a la que le faltaba la plata pero le sobraban las ganas.
Yo soy de una familia que me enseñó que pasar trabajo no te hace menos que nadie.
Yo soy de una familia que no me llenó de complejos, que no culpaba a Cisneros ni a Mendoza por fallas que venían de adentro.
Yo soy de una familia que nació a su vez en el valle, en un bloque que se amuebló con las bolas de un militar y una ecónoma sin título (a la que aún extraño) que rendía la quincena de una forma que ningún titulado hubiese logrado.
Yo soy de una familia que tuvo la certeza siempre de que lo importante era estudiar, era trabajar, era superarse.
Yo soy de una familia en la que los tres hijos fueron a la central a echarle bolas, y los tres se convirtieron en profesionales, sin culpar a Acción Democrática o a COPEI cuando les quedó una materia.
Yo soy de una familia que se superó a si misma día tras día, y que le echó bolas.
Yo soy de una familia que no recibió ni recibe limosna de nadie.
Yo soy de una familia en la que los padres siempre supieron que la educación iba por delante del carro del año.
Yo soy de una familia en la que se escucha Alí Primera, y en la que se canta Silvio Rodríguez en las reuniones.
Yo soy de una familia que aún no ha podido irse de vacaciones a Disney y que su primera visa la saco este año y está contenta y emocionada por ir a conocer a Mickey, porque no creemos que el sea el culpable de ninguna desgracia.
Yo soy de una familia de gente con bolas, que no necesitó ir a la universidad para darse cuenta de que el éxito está dentro de uno, y de que no existen mesías.
Yo soy de una familia que me hizo ser quien soy hoy.

Y por eso, hoy no me creo una revolución de muertos inocentes.
No me creo una revolución de palabras.
No me creo una revolución llena de vallas y de comerciales en Venevisión.
No me creo una revolución corrupta.
No me creo una revolución de mentiras.
No me creo una revolución que se basa en el miedo.
No me creo una revolución llena de lo que adversa.
No me creo una revolución llena de mañas.
No me creo una revolución de limosnas.
No me creo una revolución llena de complejos.
No me creo una revolución que juega con la necesidad de la gente sin darle soluciones reales.
No me creo una revolución en la que se denigra a los verdaderos revolucionarios.
No me creo una revolución sin revolución.

Así que adelante, llámeme hijita de papá y mamá, llámeme pitiyanqui y, como siempre jugando con los complejos, cúlpeme de adversar una revolución que no existe para generar odio hacia mi persona.

Pero más allá de eso: téngame envidia. Porque yo si estoy haciendo mi parte. Yo si estoy construyendo país. Yo si creo en lo que hago. Yo si estoy rodeada de gente a la que le verdad le importa Venezuela. Yo si creo hacer la diferencia. Yo si lo doy todo por mi revolución.

Yo si soy, de verdadita y sin sueldo, revolucionaria.

M.